La Montaña

INFAMIAS Y DERROTAS DE TRUMP

Todo es efímero en el pentagrama de su memoria.

Rubén Rivera

Los niños latinos, nuevo objetivo político militar de Donald Trump. En el origen de todo su accionar está el odio. Y a todo lo que odia busca ponerle un valladar. El muro fronterizo que se volvió promesa de campaña, es sólo una medida destinada a golpear a los inmigrantes que nacieron al sur del Río Bravo, incluido el Caribe. Pero ha encontrado inagotables maneras de construir muros y de ofender a quienes, migrando por falta de oportunidades, pretenden hacer vida en Estados Unidos.

Declara la guerra a los inmigrantes y ordena la deportación masiva; indulta al Sheriff Joe Arpaio, luego que un juez lo encuentra culpable de tratos inhumanos y degradantes a indocumentados; se lanza en campaña contra los "Dreamers", esos valientes jóvenes que a pesar de la discriminación, las limitantes económicas y las medidas antiinmigratorias, han demostrado que pueden alcanzar la universidad y destacar en la academia y en la dirección de empresas como el más pintado de los gringos.A la deportación masiva ahora le suma la peor infamia que puede concebirse: separar los hijos de sus padres. Y una jaula como el destino inmediato de esos niños a quienes se arranca violentamente de los brazos de sus mayores. Una jaula, la misma medida que Hitler impuso a cientos de miles de niños. El mismo recurso al que recurrieron los esclavistas de las márgenes del Río Mississippi. La Revista Time ha descrito en su portada lo que este tsunami de medidas significa. No es solo Trump en posición prepotente frente a un niño que llora al ser separado de sus padres, es el imperio que actúa contra natura y cree que puede hacer y deshacer sin que haya consecuencias.

Pero esta vez se equivocó. La condena de los pueblos a nivel mundial fue unánime. Y Trump bien puede retirarse del Acuerdo de París (en materia del clima) y también del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, pero no pudo resistir el enojo humano al atreverse a dividir violentamente a las familias de inmigrantes y violentar los derechos de la parte más tierna y esperanzadora de la humanidad: los niños. Reculó frente al poder de la palabra y la movilización. Es un buen antecedente. Que no se nos olvide porque volverá a la carga más temprano que tarde. Júrenlo.

Junto a esas preocupaciones se manifiestan otras más locales, pero tan graves y cercanas a nosotros como el caso de los niños latinos en Estados Unidos. La desaparición de personas. No para esta nefasta práctica. El promedio de personas que no regresa a su casa ya rebasa el de una persona por día en Sinaloa. Y tenemos un verdadero colapso en todos los niveles ante este fenómeno imparable. Los familiares (siete grupos organizados ya) no se dan abasto para atender las denuncias anónimas que les llegan aportando datos sobre fosas clandestinas. La autoridad misma no tiene ni el personal, ni la estructura ni presupuesto para atender las necesidades planteadas.

Y lo peor, la autoridad no cuenta con una estrategia (me pregunto si con la voluntad) para buscar detener la práctica de la desaparición forzada. Kathia Karime es la joven que hoy buscamos con desesperación, pero no es la única. Como todo se vuelve pequeño ante la magnitud del problema, las madres del Grupo Sabuesos Guerreras ha hecho un Plantón reclamando mayor eficacia en las búsquedas de desaparecidos y planean una jornada de dos días frente a Catedral, solicitando donativos de palas, zapapicos, barras, agua, guantes y en efectivo para fortalecer las búsquedas.

En tanto Voces Unidas por la Vida llevará a cabo otras actividades planteando la necesidad de que el Gobernador cumpla la palabra de reunirse con regularidad con los familiares y revise los avances logrados. Creemos que la sensibilidad debe ser una  moneda de mayor circulación en las diferentes instancias de gobierno, sobre todo en materia de derechos humanos.

Más allá de diferencias de opiniones sobre el tema, más allá de cualquier interés personal, hay una verdad que no se puede ignorar: la urgencia de establecer una estrategia para parar la desaparición forzada de personas. Le interesa a la gran cantidad de familias que son víctimas de este delito de lesa humanidad, le interesa a la sociedad, ¿por qué no ha de interesarle a la autoridad? Si hay voluntad de todos, no veo inconveniente para coincidir en algún lugar, día y hora, con el compromiso de elaborar esa política pública que puede encaminar hacia la paz a este sufrido Sinaloa. Vale.

Profr. Oscar Loza Ochoa
Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa/Jesús G. Andrade #475 Desp. 8/Culiacán, Sin./CP 80000/
Tel. (667) 712.56.80/oscar.lozao@gmail.com