Email: oscarloza.ochoa@hotmail.com

MALOVAMANIA Y SOCIEDAD CIVIL

Es importante comprender la diferencia

entre esperanza e ilusión.

Armanda Marcotte

Admirable la capacidad del Gobernador Mario López Valdez de generar controversia. Ahora fue en Mazatlán al ser cuestionado sobre los recursos que el Congreso del Estado destinó para organismos de la sociedad civil sin fines de lucro. Sin Mayor congoja respondió que esos recursos (55 millones de pesos) fueron invertidos en vialidades, escuelas, becas, uniformes y computadoras portátiles. Es grave que un gobernante no aplique los dineros públicos como lo establece por decreto el Congreso en el Presupuesto de egresos. Es grave, pero lo es más el concepto erróneo que el mandatario tiene sobre la división de poderes, pues ello lo lleva al menosprecio del Poder Legislativo y a las decisiones autoritarias: “El Congreso tiene facultades de otorgar, pero nosotros también tenemos la facultad de  decidir, pues se trata de presupuesto y no de impuestos.” ─Dijo enfático el Gobernador.

Vaya razonamiento que argumenta: “Se trata de presupuesto y no de impuestos”. ¿De dónde sale el presupuesto entonces? Hay que decirlo que la respuesta no es original, pues hace algunos años cuando cuestionaron socios políticos a un Rector de la UAS sobre señalamientos de corrupción, aceptó desviaciones de dinero, ¡Pero, eso sí, ─Dijo− era del presupuesto extraordinario, no del ordinario!

Siento ternura más que pena cuando López Valdez señala que de repente aparecen algunos organismos (sugiere que sin fundamentos nobles) como “Padres y compadres” y creyó descalificarlos con ello. Ya le aclararon en los medios que ese es un organismo que atiende niños con cáncer, que surgió en 1993 y que su esposa Sofía está apoyándolo. Dice desconocer si los organismos sirven a Sinaloa o no. Difícilmente puede asegurarse que la totalidad lo haga, pero sí la inmensa mayoría. Y el Gobernador sabe de su trabajo e influencia social, pues se acercó a ellos para que le organizaran foros temáticos o participaran en ellos durante su campaña electoral.

En lo que concierne a la materia de derechos humanos, la ofensa no es minúscula, pues tan solo la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa existe desde 1983. Durante esos años ha perdido la vida de Norma Corona, Jesús Michel y Jorge Aguirre, en cumplimiento de su misión de defensores de los derechos humanos. La CDDHS es pionera a nivel nacional como activista y los servicios otorgados a Sinaloa y a México son invaluables. Ejemplos recientes: buscando la gobernanza democrática y aliviar la situación de los desplazados por la violencia, se emitieron sendas recomendaciones sobre la tortura y los desplazados. Que no hayan tenido aceptación y respuesta del Ejecutivo del estado, ni las descalifica ni hace menos dolorosas las consecuencias sociales al desatenderlas.

Pero cuando el Gobernador declara: “No estuvimos de acuerdo en la facultad que se atribuyó el Poder Legislativo de darle recursos a instituciones que de alguna manera no demostraron que están haciendo un trabajo útil para la sociedad”. La invitación lógica es convocarlo a que le ponga nombres y apellidos a esos organismos, si no que ofrezca disculpas.

Y remató su declaración diciendo: “Si hay  alguna que demuestre que está ayudando al estado y que le haya quedado algún recurso pendiente nosotros se lo damos”. Pues a la CDDHS le quedó pendiente todo el recurso presupuestado y cumplirá 30 años de trabajo ininterrumpido el próximo noviembre. El Gobernador ha dicho en qué supuestos renglones aplicó los recursos destinados a los organismos no gubernamentales, pero lo hace en el marco de un compromiso ya incumplido de su tesorero Armando Villarreal, de informar fehacientemente sobre el destino de esos dineros. Y estas declaraciones se hacen también en medio de una certeza: el recurso que correspondía a la Comisión Estatal de Derechos Humanos Independiente que dirige Luis Rosales Zagal, fue cobrado totalmente en dos emisiones, pero no lo hizo su representante. Hay dos copias de cheques que lo prueban. Ese recurso no fue a vialidades o escuelas, pero tampoco lo cobró Rosales Zagal. ¿Acto de corrupción, C. Gobernador? Dios nos ampare.

Esperanza es el sentimiento que nos embarga cuando las cosas marchan mal y tenemos fe en que mejorarán. Ilusión es la esperanza infundada. Esperanza fue lo que manifestaron las mayorías que votaron por el cambio, pero la realidad parece reiterarles que fue una ilusión. Tiene razón la periodista Armanda Marcotte cuando nos invita a diferenciar una de otra. Vale.