MALOVAMANIA Y
SOCIEDAD CIVIL
Es
importante comprender la diferencia
entre
esperanza e ilusión.
Armanda Marcotte
Admirable la capacidad del Gobernador
Mario López Valdez de generar controversia. Ahora fue en Mazatlán al ser cuestionado
sobre los recursos que el Congreso del Estado destinó para organismos de la
sociedad civil sin fines de lucro. Sin Mayor congoja respondió que esos
recursos (55 millones de pesos) fueron invertidos en vialidades, escuelas,
becas, uniformes y computadoras portátiles. Es grave que un gobernante no
aplique los dineros públicos como lo establece por decreto el Congreso en el
Presupuesto de egresos. Es grave, pero lo es más el concepto erróneo que el
mandatario tiene sobre la división de poderes, pues ello lo lleva al
menosprecio del Poder Legislativo y a las decisiones autoritarias: “El Congreso
tiene facultades de otorgar, pero nosotros también tenemos la facultad de decidir, pues se trata de presupuesto y no de
impuestos.” ─Dijo enfático el Gobernador.
Vaya razonamiento que argumenta: “Se
trata de presupuesto y no de impuestos”. ¿De dónde sale el presupuesto
entonces? Hay que decirlo que la respuesta no es original, pues hace algunos
años cuando cuestionaron socios políticos a un Rector de la UAS sobre
señalamientos de corrupción, aceptó desviaciones de dinero, ¡Pero, eso sí,
─Dijo− era del presupuesto extraordinario, no del ordinario!
Siento ternura más que pena cuando López
Valdez señala que de repente aparecen algunos organismos (sugiere que sin
fundamentos nobles) como “Padres y compadres” y creyó descalificarlos con ello.
Ya le aclararon en los medios que ese es un organismo que atiende niños con
cáncer, que surgió en 1993 y que su esposa Sofía está apoyándolo. Dice
desconocer si los organismos sirven a Sinaloa o no. Difícilmente puede
asegurarse que la totalidad lo haga, pero sí la inmensa mayoría. Y el
Gobernador sabe de su trabajo e influencia social, pues se acercó a ellos para
que le organizaran foros temáticos o participaran en ellos durante su campaña
electoral.
En lo que concierne a la materia de
derechos humanos, la ofensa no es minúscula, pues tan solo la Comisión de
Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa existe desde 1983. Durante esos años
ha perdido la vida de Norma Corona, Jesús Michel y Jorge Aguirre, en
cumplimiento de su misión de defensores de los derechos humanos. La CDDHS es
pionera a nivel nacional como activista y los servicios otorgados a Sinaloa y a
México son invaluables. Ejemplos recientes: buscando la gobernanza democrática
y aliviar la situación de los desplazados por la violencia, se emitieron sendas
recomendaciones sobre la tortura y los desplazados. Que no hayan tenido
aceptación y respuesta del Ejecutivo del estado, ni las descalifica ni hace
menos dolorosas las consecuencias sociales al desatenderlas.
Pero cuando el Gobernador declara: “No
estuvimos de acuerdo en la facultad que se atribuyó el Poder Legislativo de
darle recursos a instituciones que de alguna manera no demostraron
que están haciendo un trabajo útil para la sociedad”. La invitación lógica es
convocarlo a que le ponga nombres y apellidos a esos organismos, si no que
ofrezca disculpas.
Y remató su declaración diciendo: “Si
hay alguna que demuestre que está
ayudando al estado y que le haya quedado algún recurso pendiente nosotros se lo
damos”. Pues a la CDDHS le quedó pendiente todo el recurso presupuestado y
cumplirá 30 años de trabajo ininterrumpido el próximo noviembre. El Gobernador
ha dicho en qué supuestos renglones aplicó los recursos destinados a los
organismos no gubernamentales, pero lo hace en el marco de un compromiso ya
incumplido de su tesorero Armando Villarreal, de informar fehacientemente sobre
el destino de esos dineros. Y estas declaraciones se hacen también en medio de
una certeza: el recurso que correspondía a la Comisión Estatal de Derechos
Humanos Independiente que dirige Luis Rosales Zagal, fue cobrado totalmente en
dos emisiones, pero no lo hizo su representante. Hay dos copias de cheques que
lo prueban. Ese recurso no fue a vialidades o escuelas, pero tampoco lo cobró
Rosales Zagal. ¿Acto de corrupción, C. Gobernador? Dios nos ampare.
Esperanza es el sentimiento que nos
embarga cuando las cosas marchan mal y tenemos fe en que mejorarán. Ilusión es
la esperanza infundada. Esperanza fue lo que manifestaron las mayorías que
votaron por el cambio, pero la realidad parece reiterarles que fue una ilusión.
Tiene razón la periodista Armanda Marcotte
cuando nos invita a diferenciar una de otra. Vale.