SISTEMA PENITENCIARIO EN APUROS
El tiempo, señor que todo pone a prueba,
nos dirá si estamos una vez
más delante de una ilusión de seguridad y eficacia.
César Barros Leal
El pasado
domingo una balacera puso nuevamente de cabeza al Centro de Ejecución de las
Consecuencias Jurídicas del Delito ubicado en Aguaruto.
El saldo fue un muerto y un herido. Como era el principal día de visita las
cosas pudieron haber sido peores. Todo lo que sigue sucediendo en el Sistema
penitenciario de Sinaloa nos obliga a revisar algunos renglones elementales
sobre la materia.
La población
interna se concentró en menos cárceles, se invirtieron grandes cantidades en
tecnología penitenciaria, en edificios, bardas perimetrales y en capacitación
del personal de custodia y administrativo, entre otros rublos; pero seguimos
observando los mismos problemas de violencia, de autogobierno y de
insensibilidad de las autoridades hacia los internos con problemas de salud.
En respuesta
a los últimos acontecimientos el gobernador declara que con la apertura del
nuevo penal en construcción disminuirán considerablemente los incidentes
violentos. Deberá disponer de más tecnología, "para no contar sólo con el
elemento humano, que puede, por alguna y otra razón, a veces, prestarse a cosas
indebidas". Tres años después de gobernar aún cree que la tecnología puede
ganarle la guerra a la corrupción en el campo penitenciario y a la aspiración
natural y muy humana de vivir en libertad (de los internos). "Lo mejor es
contar con penales de tercera generación, como el que queremos construir en
Culiacán", concluyó el gobernador.
Una pregunta
interesante es ¿lo de tercera generación es que serán más humanas o simplemente reclusorios con mayor blindaje? En los 40 años
que tengo de observar el funcionamiento de los penales, nunca he visto una
declaración de gobernantes o de funcionarios del Sistema penitenciario donde la
autocrítica asome por alguna rendija, en la que se anuncie la formación y
capacitación de personal con sentido humanitario. No justifico ningún acto de
violencia que se genere en el interior por los internos, como tampoco los que
se inicien desde las oficinas penitenciarias y del personal de custodia, pero
el discurso oficial no da respuesta a problemas de los internos que no pueden
seguir esperando a que lleguen las calendas griegas.
Y señalo todo
lo anterior luego de recibir en mi correo la nota siguiente:
"Desearía saber cómo se le puede ayudar a un interno de la cárcel, que aún
no le han dictado sentencia, pero tiene una hernia inguinal, que se le hizo a
base de golpes cuando lo capturaron hace ya 17 años está preso, él es un hombre
joven, tiene alrededor de 37 años, no se yo si es
buena gente, secuestrador, ratero o un asesino, solamente me apoyo en que es
realmente una persona totalmente ignorante, me dice que ni acta de nacimiento
tiene y solo hizo hasta 2° de primaria, y si en el medio que el creció lo hizo
delinquir por la falta total de cultura, no me parece de seres humanos con algo
de cultura, permitir que este hombre se pueda morir
porque se le desangre esa hernia, yo lo he visto como se desenvuelve con un
hijo pequeño que tiene, y se le desborda el amor hacia su bebé, y hacia su
esposa. El nombre de el es Ezequiel Amador Beltrán en
el área del "Golfo" Módulo 15 pasillo 1° habitación # 2. A el le han dicho que no lo pueden operar, porque aun no está sentenciado, esperarán sentenciarlo cuando se
muera por su problema? Hoy lo vi, trae su semblante
desencajado del dolor, lo más grave es que si se le llega a salir demás esa
hernia, se le puede gangrenar y se muere, sin que se le haya hecho nada, su
gran problema es la falta de documentos que avalen su identificación." He
respetado estilo y ortografía.
De ese tamaño
es el problema y me temo que no es el único en el plano de la salud. Haremos
llegar al Secretario de Seguridad y al Subsecretario de Prevención esta
información con el fin de que sea atendido el interno, cuyo caso no es
desconocido en la Secretaría. No está demás agregar que haremos una visita en
breve tiempo para confirmar que la queja se haya atendido con la sensibilidad y
diligencia debida.
El asunto
debe llamar la atención de otros organismos de la sociedad civil, pues las cárceles
no pueden verse como un tiradero de despojos humanos,
sino como el espejo y la referencia de nosotros mismos. ¿Queremos ser mejores
seres humanos? Empecemos por hacer las cosas de manera diferente en las
cárceles. Vale.