LOS PEPENADORES EN LA MIRA
El Estado es una farsa, la sociedad es una víctima.
Jordi Borja
Todo lo que
sea negocio es peleado por los monopolios, ni la basura se escapa. Yen el
embate por quedarse con los rellenos sanitarios, las compañías privadas no han
parado en presiones a los ayuntamientos, ni en cuestionables asociaciones con
poderosos políticos, ni en dejar sin empleo a quienes viven de la pepena: los
más pobres entre los pobres.
El recurso
más socorrido en las ciudades donde han logrado imponer sus reales es comprar
esquiroles (gente dispuesta a vender su dignidad por unos pesos), normalmente
reclutados entre vagos y aventureros. Contratados para el caso los hacen pasar
como trabajadores de los basurones con el fin de enfrentarlos
a los pepenadores ya establecidos y organizados, crear conflictos con el menor
pretexto, para que las autoridades (cómplices de las compañías) declaren que
por problemas internos ya no pueden seguir funcionando los rellenos públicos
igual que antes. Y son otorgados en concesiones a las compañías recicladoras de
basura o de plano son privatizados y pasan a manos de negocios particulares no
muy distintos, que con inversión mínima reciben la basura que recogen por las
calles los carros y trabajadores de los ayuntamientos, por lo que se les pagan
una millonada.
Así lo han
hecho en otros lugares y Culiacán no es la excepción. La empresa Gen-Altya-Pasa (monopolio que controla rellenos en muchas
partes del país y en cuyos orígenes hay manos de políticos) controla ya la
mitad de la basura que recoge el ayuntamiento y por ello recibe alrededor de
dos millones pesos cada mes. Cantidad nada despreciable si tomamos en cuenta
que los camiones que recogen la basura y su desgaste, el pago de salarios de
los trabajadores y todos los riesgos que se corren en ello, van por cuenta de
los dineros del municipio. Pero lo quieren todo, pues la meta es duplicar el
ingreso que hasta hoy "ganan" haciendo tan poco.
Hace 20 años
un grupo de 12 trabajadores del basurón iniciaron la
organización que hoy se llama Cooperativa de Pepenadores Progreso del Relleno
Sanitario de Culiacán y que da cobijo a cerca de 400 trabajadores que viven de
la pepena y venden organizadamente el producto de su esfuerzo. Durante esos
años no sólo consolidaron su organización, desarrollaron una sensibilidad hacia
las personas que viven con aprietos económicos, políticos, sociales y cultuales
similares a los suyos. Y su generosidad queda demostrada cuando se agudizó el
fenómeno de los desplazados por problemas de la violencia.
Ni Enrique
Gutiérrez ni el resto de la mesa directiva pensaron dos veces extender su mano
amiga a esas familias que por razones de la violencia abandonaron casas,
tierras, animales y arraigo. La cooperativa se convirtió en una noble
alternativa para muchas familias que allí encontraron posibilidad de un
ingreso, compañerismo y la esperanza de apostarle al futuro con proyectos
productivos en colectividad.
La amenaza
contra la cooperativa ha tomado cuerpo en el relleno sanitario. La quinta
columna (esquiroles) que fue enviada por delante tiene por capitanes a un tal
Peñuelas y un empleado del ayuntamiento de apellido Zapata. Las agresiones y
amenazas son los recursos de que han echado mano para impedir la presencia
permanente de la mesa directiva y contra los Pepenadores fieles a la
cooperativa. La situación creada en el área de la pepena ha cambiado el
anterior ambiente de trabajo organizado y seguro. Hoy el grupo mencionado
megáfono en mano y amenaza a flor de labio impone condiciones que alteran hasta
las medidas elementales de seguridad en el trabajo, exponiendo la integridad de
los pepenadores ante la abierta complicidad de la autoridad municipal.
Las pinzas
empiezan a cerrarse. Gen-Altya-Pasa despliega su
ofensiva a través de esos esquiroles y de una denuncia penal en contra de
Enrique Gutiérrez y Oscar Loza (mediador en los conflictos pepenadores y
empresa) y con la colaboración llana del Cabildo que renovó recientemente el
contrato con la empresa a pesar de no
cumplir con la norma oficial mexicana por la ubicación del relleno sur, donde
se filtran fuertes contaminantes hacia los mantos friáticos y se siguen
sepultando residuos sólidos que la misma norma prohibe,
además de no recibir (sin pago de por medio) la basura que los vecinos del
sector buscan depositar allí, provocando tiraderos forzosos en sus alrededores.
La complacencia hacia el grupo esquirol donde uno de sus empleados es capitán,
deja mal parado al ayuntamiento de Culiacán.
La situación
y los riesgos que entraña están planteados. La privatización que pretenden
autoridades y empresa no sólo busca incrementar el monto del dinero público que
va a parar a Gen-Altya-Pasa, dejará sin empleo a
cerca de 400 jefes de familia que viven en pobreza extrema y de paso aniquilará
una cooperativa de trabajadores. A nivel mundial más de 200 millones de
personas viven del trabajo en cooperativas, por eso la ONU declaró a 2012 el
año internacional del cooperativismo. México se comprometió a promover y
respetar esa forma de organización productiva de los pobres. A las autoridades
de Culiacán y Sinaloa se les olvidó ya ese compromiso. Los sinaloenses no
podemos ser ajenos a la tragedia inminente. Vale.