Email: oscarloza.ochoa@hotmail.com

CDDHS 30 AÑOS 2

La procuración de justicia también tiene gente valiosa.

Nuestros votos por la salud de María Enriqueta Verdugo.

El mundo ha dado sus vueltas en estos 30 años y Sinaloa lo acompañó. En materia de derechos humanos hay muchas historias que contar, algunas en relación a retrocesos que no faltan y otras reafirmando los pasos que la sociedad da ampliando sus espacios vitales. Esas historias las iniciamos buscando a los desaparecidos por motivos políticos y atendiendo a las víctimas de la Operación Cóndor que tantos dolores dejó en la sierra de Sinaloa, Chihuahua y Durango. Y ensanchamos las fronteras del activismo  hacia el campo  académico y periodístico en la promoción y difusión de una cultura de los derechos humanos en la región.

No eran tiempos fáciles aquellos en que iniciamos el trabajo. La intolerancia de los grupos de poder enquistados en las instituciones y fuera de ellas cobró víctimas entre los miembros fundadores: primero Jesús Michel Jacobo el 16 de diciembre de 1987 y después Norma Corona Sapién el 21 de mayo de 1990. Jesús era el responsable de relaciones internacionales de la comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa y Norma la presidenta del organismo desde su fundación. Jesús ejercía con éxito el activismo en derechos humanos, la carrera de abogado y el periodismo en su columna Mi testimonio y Norma se había ganado un merecido prestigio al frente de la CDDHS, como presidenta del Colegio de Abogados Clemente Vizcarra y en la vida académica universitaria.

Y aunque veamos algunos avances en el terreno de los derechos humanos y la democracia, nunca estará dicha la última palabra sobre la actitud que tomarán los encargados del poder en su relación con las organizaciones de derechos humanos y sus activistas. Dos semanas después de la muerte de Norma Corona, el Estado mexicano creó la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que significó un paso adelante en el reconocimiento de que la autoridad violaba derechos humanos y que las denuncias y reclamos sobre el tema serían atendidos por esa institución.

Todo ello no detendría a los enemigos militantes de la cultura de los derechos humanos, pues en Sinaloa volvieron a la carga el trágico día 27 de enero de 1999, cobrando la vida de nuestro activista de segunda generación Jorge Aguirre Meza. Jorge era el abogado de los pobres en Navolato, la hiperactividad como activista combinaba con el brillo de su trabajo en las agencias del MP y los Juzgados. La existencia de todo un sistema no jurisdiccional de derechos humanos y los compromisos contraídos por el Estado mexicano, no fueron suficientes para garantizar su vida y la de otros activistas que en esos años fueron inmolados en el país.

Tampoco el retiro a la vida privada es garantía de seguridad frente esos enemigos jurados de los derechos humanos. Así pasen años los riesgos no disminuyen. El 31 de octubre de 2001 lo demostró cuando Carlos Gilberto Morán Cortés no pudo sobrevivir a un atentado contra su persona.

En medio de ese torrente de cosas en contra pudimos promover una iniciativa de ley contra la tortura. Norma elaboró la iniciativa y pudo llevarse a la tumba la satisfacción que el 15 de mayo de 1990, seis días antes de su muerte, el Congreso del Estado aprobó dicha iniciativa. A la par del activismo en la Comisión, Norma y Michel habían desplegado trabajo de organización entre los licenciados en derecho, constituyendo colegios y la Federación de Abogados de Sinaloa. Y lo consiguieron haciendo buena presencia a nivel nacional.

La inmolación de Norma estimuló el surgimiento de decenas de organismos de derechos humanos en el país entre junio de 1990 y los siguientes años. Más de 400 organizaciones manifestaron estar trabajando en el país y una decena en el estado de Sinaloa. Esa fiebre de organismos y su desempeño obligaron al Estado mexicano a elevar a rango constitucional a la CNDH y a la creación del sistema no jurisdiccional de derechos humanos (comisiones gubernamentales en todas las entidades).

Con estos antecedentes nos preparamos para conmemorar modestamente el XXX aniversario de la CDDHS. Tendremos reuniones con universitarios y defensores de los derechos humanos en la ciudad de Los Mochis, Culiacán y Mazatlán. Y en fecha tan importante no podemos hacer a un lado la relación con nuestros hermanos mayos-yoremes. Por eso el día 14 estaremos en el Centro Ceremonial El Ranchito de Tepuzcahui en un intercambio de opiniones con ellos. Los escasos recursos con que contamos no nos  permiten ir más allá de lo comentado. Ojalá pudiéramos llegar a todos los ciudadanos para compartir el aniversario y las aportaciones que ha hecho a la sociedad la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa. Pero reiteramos con toda dignidad, que la ausencia de recursos no será limitante para cumplir la misión social para la que nació la CDDHS. Vale.