CDDHS 30 AÑOS 2
La
procuración de justicia también tiene gente valiosa.
Nuestros
votos por la salud de María Enriqueta Verdugo.
El mundo ha dado sus vueltas en estos 30
años y Sinaloa lo acompañó. En materia de derechos humanos hay muchas historias
que contar, algunas en relación a retrocesos que no faltan y otras reafirmando
los pasos que la sociedad da ampliando sus espacios vitales. Esas historias las
iniciamos buscando a los desaparecidos por motivos políticos y atendiendo a las
víctimas de la Operación Cóndor que tantos dolores dejó en la sierra de
Sinaloa, Chihuahua y Durango. Y ensanchamos las fronteras del activismo hacia el campo académico y periodístico en la promoción y
difusión de una cultura de los derechos humanos en la región.
No eran tiempos fáciles aquellos en que
iniciamos el trabajo. La intolerancia de los grupos de poder enquistados en las
instituciones y fuera de ellas cobró víctimas entre los miembros fundadores:
primero Jesús Michel Jacobo el 16 de diciembre de 1987 y después Norma Corona Sapién el 21 de mayo de 1990. Jesús era el responsable de
relaciones internacionales de la comisión de Defensa de los Derechos Humanos en
Sinaloa y Norma la presidenta del organismo desde su fundación. Jesús ejercía
con éxito el activismo en derechos humanos, la carrera de abogado y el
periodismo en su columna Mi testimonio
y Norma se había ganado un merecido prestigio al frente de la CDDHS, como
presidenta del Colegio de Abogados Clemente Vizcarra y en la vida académica
universitaria.
Y aunque veamos algunos avances en el
terreno de los derechos humanos y la democracia, nunca estará dicha la última
palabra sobre la actitud que tomarán los encargados del poder en su relación
con las organizaciones de derechos humanos y sus activistas. Dos semanas
después de la muerte de Norma Corona, el Estado mexicano creó la Comisión
Nacional de Derechos Humanos, que significó un paso adelante en el
reconocimiento de que la autoridad violaba derechos humanos y que las denuncias
y reclamos sobre el tema serían atendidos por esa institución.
Todo ello no detendría a los enemigos
militantes de la cultura de los derechos humanos, pues
en Sinaloa volvieron a la carga el trágico día 27 de enero de 1999, cobrando la
vida de nuestro activista de segunda generación Jorge Aguirre Meza. Jorge era el
abogado de los pobres en Navolato, la hiperactividad
como activista combinaba con el brillo de su trabajo en las agencias del MP y
los Juzgados. La existencia de todo un sistema no jurisdiccional de derechos
humanos y los compromisos contraídos por el Estado mexicano, no fueron
suficientes para garantizar su vida y la de otros activistas que en esos años
fueron inmolados en el país.
Tampoco el retiro a la vida privada es garantía
de seguridad frente esos enemigos jurados de los derechos humanos. Así pasen
años los riesgos no disminuyen. El 31 de octubre de 2001 lo demostró cuando
Carlos Gilberto Morán Cortés no pudo sobrevivir a un atentado contra su
persona.
En medio de ese torrente de cosas en
contra pudimos promover una iniciativa de ley contra la tortura. Norma elaboró
la iniciativa y pudo llevarse a la tumba la satisfacción que el 15 de mayo de
1990, seis días antes de su muerte, el Congreso del Estado aprobó dicha iniciativa.
A la par del activismo en la Comisión, Norma y Michel habían desplegado trabajo
de organización entre los licenciados en derecho, constituyendo colegios y la
Federación de Abogados de Sinaloa. Y lo consiguieron haciendo buena presencia a
nivel nacional.
La inmolación de Norma estimuló el
surgimiento de decenas de organismos de derechos humanos en el país entre junio
de 1990 y los siguientes años. Más de 400 organizaciones manifestaron estar
trabajando en el país y una decena en el estado de Sinaloa. Esa fiebre de
organismos y su desempeño obligaron al Estado mexicano a elevar a rango
constitucional a la CNDH y a la creación del sistema no jurisdiccional de
derechos humanos (comisiones gubernamentales en todas las entidades).
Con estos antecedentes nos preparamos
para conmemorar modestamente el XXX aniversario de la
CDDHS. Tendremos reuniones con universitarios y defensores de los derechos
humanos en la ciudad de Los Mochis, Culiacán y Mazatlán. Y en fecha tan
importante no podemos hacer a un lado la relación con nuestros hermanos mayos-yoremes. Por eso el día 14 estaremos en el Centro
Ceremonial El Ranchito de Tepuzcahui en un
intercambio de opiniones con ellos. Los escasos recursos con que contamos no
nos permiten ir más allá de lo
comentado. Ojalá pudiéramos llegar a todos los ciudadanos para compartir el
aniversario y las aportaciones que ha hecho a la sociedad la Comisión de
Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa. Pero reiteramos con toda dignidad,
que la ausencia de recursos no será limitante para cumplir la misión social
para la que nació la CDDHS. Vale.