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RITA GAYTAN Y LOS DERECHOS HUMANOS

Pero como todo en México, se movía en el espacio de

una justicia que se pandeaba a los vientos del poder.

Paco Ignacio Taibo II

Doña Rita Gaytán ha partido sin poder abrazar a Henry su hijo desaparecido. Como sus compañeras Chuyita Caldera, Elenita Alvarez y María Pérez, se resistió a morir con la esperanza de ver el regreso de sus hijos. No lo consiguió.

Atrás quedan más de 36 años de lucha por la presentación de los desaparecidos por motivos políticos. Inscritos en la historia también quedan algunos triunfos que cambiaron el rostro político de este país: la Ley de Amnistía de 1978, el reconocimiento del Estado de que viola derechos humanos y la creación de un sistema no jurisdiccional de defensa de los derechos humanos (CNDH y comisiones estatales), entre otros.

Frescos están los recuerdos del primer encuentro con doña Rita en su casa de "La Redonda" de la colonia Ferrocarrilera en Culiacán. Era el verano de 1977, ella nos habló de la desaparición de su hijo Henry a manos de la Brigada Blanca y de Juan de Dios Herrera, Tranquilino Herrera y de su esposa Cristina Rocha, que habían sido compañeros en la Preparatoria de San Blas, El Fuerte. Esas acciones se registraron entre el 1 y el 15 de julio del año anterior.

Doña Rita fundó junto a Chuyita Caldera, Martha Gaxiola, Catalina Castro, Margarita Velázquez, Consuelo Carrasco, María Pérez, Elenita Alvarez y otras, la Unión de Madres con Hijos Desaparecidos. Todas ellas fueron pilar central de aquél movimiento por la Amnistía y del Comité Eureka encabezado por doña Rosario Ibarra a nivel nacional. Ellas se plantaron en las afueras del Palacio de Bellas Artes en agosto de 1978 y obligaron al presidente José López Portillo a iniciar la Ley de Amnistía ese 1 de septiembre.

El agotamiento físico y la enfermedad postraron en los últimos años a doña Rita, impidiéndole presentarse a la mayoría de los actos relacionados con la lucha por el respeto de los derechos humanos. Pero desde donde estaba siempre manifestó su disposición a la lucha y su solidaridad. En no pocas ocasiones creímos que moriría, pero su compromiso y la esperanza nunca derrotada de volver a estrechar en sus brazos al activista de la Escuela de Economía de la UAS, la mantuvieron con vida y activa.

La llama de la esperanza cobró vida al crearse la Fiscalía Especial para los Movimientos Políticos y Sociales del Pasado. Se había dado la alternancia y los créditos que aún apuntalaban al gobierno de Fox alimentaron esa esperanza de que se iría al fondo en materia de desapariciones forzadas. Pero el nuevo régimen no quiso confrontar a los responsables, porque ello implicaba ir contra instituciones, intereses e impunidades intocadas hasta entonces. Sólo fue a la cárcel Miguel Nassar Haro para ser absuelto casi enseguida, pero el expresidente Luis Echeverría y el poder de quienes violaron derechos humanos con su complicidad encontraron la forma de sacarle la vuelta al castigo. Ganó la impunidad.

Pese a todo el Consejo de Derechos Humanos de la ONU abrió las puertas a las quejas de doña Rosario Ibarra y sus compañeras madres con hijos desaparecidos. También lo hicieron Amnistía Internacional, Human Right Watch, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Hay una condena moral generalizada contra las desapariciones forzadas y los responsables de ese delito de lesa humanidad, aunque no estén en la cárcel estos monstruos.

La vida y la historia dan muchas vueltas. De nuevo el PRI arriba a "Los Pinos" y de nuevo promete investigar el asunto de los desaparecidos. Habrá que otorgarle al presidente Enrique Peña Nieto el beneficio de la duda, sin olvidar casi cuatro décadas de faltar a la palabra empeñada de los diferentes regímenes. Durante estos años de Procurador de Justicia, ¿se habrá preguntado el licenciado Marco Antonio Higuera Gómez, qué pasó con Henry, Juan de Dios, Tranquilino y Cristina, mencionados arriba, sus compañeros de aula en la Prepa de San Blas? ¿Qué podemos esperar de nuestras autoridades? El tiempo nos dará la respuesta. Vale.

Se fue Faustino Loza "Tío Pinky". Extrañaremos su cariño, su alegría y sus dotes de gran conversador.