SEMANA DEL
DETENIDO DESAPARECIDO
La
crisis política es el reflejo de la económica,
pero
ésta depende de aquella para su resolución.
Carlos
Gabetta
Las cosas y los fenómenos sólo adquieren
su verdadera dimensión cuando delineamos sus extremos. Seguramente con los
problemas sociales nos sucede algo parecido. Los mexicanos nacidos de los años
setenta del siglo pasado a la fecha han crecido familiarizados con las
desapariciones forzadas de personas. Algunos eran nuestros vecinos del barrio,
compañeros de aula o simplemente compartían la misma ciudad y quizá las mismas
inquietudes de nosotros. En su momento la desaparición de algunas personas
cimbró nuestra conciencia y nos espantó el sueño, pero a pesar de que este
delito de lesa humanidad no para en seguir victimizando a más personas, pocos,
muy pocos ciudadanos se preguntan y preguntan sobre la magnitud que ha
alcanzado el problema.
Se ha preguntado usted, ¿Cuántos
desaparecidos hay en Sinaloa y en México? A lo mejor sí, pero quién puede
responderle a su interrogante. La autoridad siempre ha esquivado su
responsabilidad en la práctica de la desaparición forzada de personas, ha
dilatado la legislación en la medida que le fue posible y, al no establecer una
política clara para su erradicación, tampoco hay una oficina especializada que
dé el debido seguimiento al fenómeno desde 1968. Las cifras que a nivel local y
nacional se han manejado son producto del trabajo de organismos de la sociedad
civil.
La Comisión de Defensa de los Derechos
Humanos en Sinaloa ha registrado tres etapas en la práctica de la desaparición
forzada en Sinaloa: 1975-79, 1994-03 y 2007-2013; de acuerdo a los registros
hay 43 casos pendientes de la primera etapa, 87 desaparecidos de la segunda y al menos 327 de ésta última. A nivel nacional,
entre los trabajos del comité Eureka de doña Rosario Ibarra y los de organismos
afiliados a la Afadem-Fedefam, la cifra de los años
setenta alcanzaba los 1150, pero después de las investigaciones de la CNDH la
cifra se limitó a los 530 expedientes que entregó a la PGR y ésta a la Fiscalía
Especial para su investigación.
El problema volvió a ser preocupación
sobre todo en los estados de Morelos, D.F., Michoacán, Sinaloa, Guanajuato,
Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Baja California, en el entorno de
la guerra contra el narcotráfico y llevó a familiares de esos estados a una
reunión regional en Saltillo y otra en la ciudad de Chihuahua en 2010,
frustrándose su continuidad luego de los homicidios de Maricela Escobedo
(diciembre 2010) y de Susana Chávez (enero 2011).
A raíz de la muerte de Juan Francisco,
el hijo del poeta Javier Sicilia y de otros jóvenes en Cuernavaca (marzo de
2011), surgió el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que le dio
cuerpo a los agravios sufridos en todo el país. Este movimiento buscó llevar
registro de las víctimas de la violencia: estimó en 70 mil muertes violentas y
20 mil desaparecidos el saldo que dejaba la llamada guerra contra el
narcotráfico. Esos son los referentes que tenemos sobre el tema.
Estamos en plena Semana Internacional
del Detenido Desaparecido y como parte de la jornada, los Familiares con
Desaparecidos realizaron un Plantón en el patio interno de Palacio de Gobierno
este miércoles 29. Querían manifestarle al gobernador que no están caminando la
mayoría de los compromisos que hizo con ellos. No estuvieron solos, pues el
apoyo solidario de la Cooperativa de Pepenadores, del Bloque de comerciantes
del Centro de Culiacán, el Centro de Capacitación Organizacional y de la
Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa, le dieron una
entusiasta y fuerte presencia.
El viernes 31 estarán en Catedral a las
4:30 de la tarde. Liberarán globos blancos con los nombres de los desaparecidos
para que nunca se vayan de nuestra memoria. Para que no borremos del banco en
que se sentaban en la escuela su presencia, para que su espacio en la fábrica o
comercio los esté esperando siempre y para que la silla en el comedor de su
casa se mantenga a la espera del que está ausente de manera forzada e
involuntaria.
El Gobierno federal anunció hace unos
días la constitución de la Instancia que investigará los casos de
desapariciones forzadas y del grupo de agentes que la auxiliará, pero en
Sinaloa aun contando con acuerdos para empujar las investigaciones, se avanza
más lento que en el ámbito nacional. ¿Qué esperará la autoridad estatal? Todos
sabemos que el asunto no es de falta de capacidad de la Procuraduría, es en
buena medida un problema de voluntad política. Y, digamos que si la hay, ya se
han tardado mucho en demostrarla. Vale.