¡ASÍ NO, C.
PROCURADOR!
Los
crímenes violentos le quitan algo
a
cada familia y comunidad a la que afectan.
Nicole Colson
Al viejo estilo de la procuración de
justicia es presentado el presunto homicida de Perla Lizeth
Vega Medina. Como en no pocos casos anteriores, en este parece también que la
autoridad busca quitarse de encima la presión social que ha permanecido por más
de siete meses, sin importar la suerte que su trabajo corra en los tribunales
penales.
Entre los elementos para presumirlo
están las últimas diligencias de la autoridad. Había una orden de presentación
del ministerio público (informó el Procurador Higuera Gómez a la familia de
Perla en diciembre), no una orden de aprehensión. El presunto homicida fue
detenido en Tijuana por autoridades de allá y presentado en breve video por
internet. Su rostro luce limpio. El día martes 8 es presentado por la Policía
Ministerial en Culiacán en calidad de detenido e interrogado públicamente por
el Director Jesús Antonio Aguilar Íñiguez. Llamó la atención de periodistas un
vistoso cardenal sobre el puente de la nariz, a cuya inquietud el comandante
respondió que le había picado un mosco. Y no se permitió pregunta alguna.
Después de la exhibición del detenido
ante los medios se corrió el rumor de que sería consignado por homicidio
culposo. La Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa recibió de
parte de la Procuraduría la seguridad de una consignación por homicidio doloso.
Todavía en horas de la noche no había consignación, mientras tanto la familia y
organismos de defensa de derechos de las mujeres presionaban para que el delito
se clasificara como feminicidio.
Atrás quedaban meses de lucha, de
angustias, de solidaridad de excompañeros de aula y de vida deportiva y una
averiguación previa con todos los asegunes de un trabajo de investigación que
descuidó lo elemental en la escena del crimen y que en más de una ocasión
desbordó al manto de la secrecía obligada las contradicciones de funcionarios
en torno al caso, y el riesgo de debilidad ante las presiones de la parte
acusada que mantiene vínculos con instancias del poder local. Atrás, pero con
un presente que será determinante queda una averiguación previa que la misma
Procuraduría no sentía aún bien integrada en vísperas de navidad (ante la
familia y la CDDHS) y cuyas deficiencias se pretendieron resolver con los
abusos de autoridad de siempre.
Este miércoles compareció Juan Carlos
ante el Juez en una larga sesión en la que la defensa se
vio muy activa y profesional, mientras el ministerio público lucía flancos
débiles. La defensa presenta elementos sobre la incomunicación del detenido y
presume con pericial médica probables lesiones producto de torturas, lo que de
probarse dejaría mal parados los compromisos de México establecidos en el
Protocolo de Estambul. Y con el lamentable colofón de favorecer en el juicio al
presunto responsable.
Durante los últimos meses Leonel Aguirre
fue muy insistente ante la familia y los amigos de Perla en la necesidad de exigir
el fortalecimiento de algunas líneas de la averiguación previa,
que permitieran una consignación rica en elementos acusatorios y que evitara
las aberraciones que hoy vemos de nuevo. Ante la nueva situación también hay
que aclarar que entendemos el juicio como la continuación y fortalecimiento de
la investigación iniciada por el ministerio público, quien está aún en tiempo
de aportar los elementos que falten en el expediente 05/2013 para probar la
responsabilidad de manera irrevocable del acusado.
La sociedad espera que el Juez VII haga
honor a la limpia trayectoria judicial que se ha forjado y que el juicio
imparcial prevalezca en todo momento, dando oportunidad a que en la sentencia brille la verdad sobre los hechos y nos deje el
consuelo de que para Perla Lizeth fue posible
encontrar justicia. Vale.