LAS
DESAPARICIONES NO ESPERAN
Lo
mortal es el medicamento, no la dosis.
Alexis Tsipras
Recibir sólo negativas a tratar el
problema de las desapariciones forzadas después de 38 años es un insulto a las
víctimas y sus familias. De qué otra forma podemos llamar a esa reiterada
actitud de los gobernantes a no querer
enfrentar este fenómeno, a pesar de la herida permanente que ha abierto
en la sociedad y de que sigue cobrando víctimas de manera creciente.
Preocupa aún más que aunque haya cambios
de actitud en la política nacional ─débiles pero cambios al fin─,
en los gobiernos locales se sigue a pie juntillas la vieja doctrina de no ver y
de no oír a las víctimas de delitos de lesa humanidad, como lo son las
desapariciones forzadas. Eso nos está pasando en Sinaloa y pareciera que los
esfuerzos y sacrificios de los familiares con desaparecidos y de quienes los
hemos acompañado en su larga y dramática lucha, serán en vano. Pero la última
palabra, por fortuna, no la tienen quienes están al frente de las
Instituciones. La historia lo ha demostrado hasta la saciedad, especialmente en
este tema y en este país. ¿Cuántas veces no han pretendido los gobernantes en
turno enterrar las esperanzas de familiares con desaparecidos y grupos sociales
que los apoyan? La represión oficial y las complicidades de medios de
comunicación han marchado en esa dirección, pero a pesar de todo ello, allí
sigue presente la consigna de ¡Vivos se los llevaron, Vivos los queremos!
En los últimos meses de campaña
electoral, Mario López Valdez ofreció recibir en sus oficinas, cuando tomara el
poder, a familiares con desaparecidos. Hasta el día de hoy siguen esperando, a
pesar de que doña Alma Rosa Rojo y Lupita Lao han insistido en la solicitud
ante su oficina en más de dos ocasiones;
mediando un Plantón en Palacio.
Nosotros hemos cumplido con la parte que
nos corresponde documentando los casos en que ha sido posible aportar datos,
incluso llevando una Iniciativa de Ley sobre Desapariciones forzadas
ante el Congreso del Estado el 9 de diciembre de 2011. Sólo silencio hemos
tenido ante ese esfuerzo.
El nuevo gobierno federal muestra
sensibilidad sobre el tema frente a los reclamos nacionales y las exigencias de
organismos internacionales. Ya ha tomado algunas medidas para iniciar
investigaciones sobre desapariciones forzadas y el Congreso de la Unión
tratando el tema ha invitado a los Congresos locales a retomar el problema y a
legislar al respecto. Ni el Poder
Ejecutivo ni el Legislativo han dicho algo, mucho menos se realizado algún
acercamiento con familiares o instituciones de derechos humanos que conocen del
tema.
Es muy lamentable que hayan partido de
esta vida doña Chuyita
Caldera de Barrón, doña Elenita de Herrera, don Asunción Herrera, doña María Pérez
y doña Rita Gaytán, sin saber nada concreto sobre el
paradero de sus hijos desaparecidos. Más terrible todavía si esos hijos, como
lo demostraron los múltiples testimonios, fueron detenidos por las mismas
autoridades. Esa historia se repetirá si las autoridades que hoy ocupan las
principales responsabilidades públicas en el estado se empeñan en no atender a
los familiares con desaparecidos y a los movimientos de derechos humanos que
los apoyan.
Pero negarse a atender a familiares con
desaparecidos y los organismos que los apoyan, tiene otra dimensión no menos
dolorosa que la ya latente con la ausencia de esas personas. El fenómeno sigue
cobrando víctimas de manera creciente a nivel nacional y local, pues la
violencia no cesa y hasta hoy nada indica que ello parará. No hacer nada desde
la autoridad para buscar a los desaparecidos y detener esa nefasta práctica, es
dejar las puertas abiertas para que la desaparición forzada continúe su curso y
la impunidad cobije a los responsables.
Este jueves se realizará un Plantón de
Familiares con Desaparecidos y organismos que los apoyan, en el Patio Interno
de Palacio de Gobierno. La cita es a las 10:00 am y el objetivo reiterar la
demanda de la Audiencia prometida por el Gobernador hace más de dos años. Ojalá
ahora sí se vea y se escuche a estos organismos. Ojalá.