EL CEE Y LA CEGUERA DEL GABINETE
La burocracia es la fuerza consuetudinaria
y conservadora más
peligrosa.
Antonio Gramsci
El fenómeno
de los desplazados impacta de mil formas la vida pública, lo han dicho muchas voces
especializadas. Pero la ceguera se ha impuesto en todo momento impidiendo la
claridad en la concepción del problema. Celebro que el Consejo Estatal
Electoral (CEE) no se ande por las ramas y señale con toda crudeza las
dificultades que se desprenden de las acciones violentas, la secuela de
desplazados y su impacto en el proceso electoral presente.
Las áreas
política, de desarrollo social, de educación y de seguridad del gobierno
estatal han cometido grave falta de omisión en el asunto de los desplazados. Creyeron
que haciendo verónicas el fenómeno pasaría de largo y que de alguna forma las
víctimas de desplazamientos encontrarían la manera de rascarse con sus propias
uñas. Desgraciadamente la vida discurre por otros caminos. Y en el pecado de
omisión habrá que cargarles la ausencia de un estudio sobre el problema de los
desplazados, sus necesidades y consecuencias; sin cerrar los ojos ante la
escasa preocupación mostrada por la SEPyC por los
niños que se quedaron sin terminar el ciclo escolar anterior, por el incremento
de los desplazamientos sin que las autoridades de seguridad hagan algo efectivo
para detener el problema y por la frivolidad que ha mostrado el área política a
la hora de considerar la violencia y los desplazados.
El CEE ha
señalado que no podrá instalar 22 casillas electorales en siete municipios
serranos por la violencia que se vive en esas secciones electorales y porque la
ausencia de desplazados deja comunidades fantasmas. El problema se ubica en
Sinaloa Municipio con 11 casillas y en menor medida en San Ignacio, Concordia, Badiraguato, Rosario, Culiacán y Choix.
Mortifica
escuchar al señor Genaro García, encargado del Sistema Estatal de Seguridad,
cuando afirma que aunque
tienen identificados a los grupos delictivos y los municipios en que operan, “la instalación de casillas, ni las elecciones
en esas zonas están en riesgo.” Seguimos escuchando el mismo discurso ajeno a
la realidad, pues no es la primera ocasión que no se abren casillas por razones
de violencia. Jacinto Pérez Gerardo, representante del CEE es muy claro en el
tema: “18 de ellas no se han instalado en procesos anteriores.”
El CEE consciente de las omisiones en
que ha incurrido la autoridad en materia de seguridad, educación, atención a
víctimas de desplazamientos por la violencia y el censo a que obligaba todo
ello, señala que ante la imposibilidad
de ubicar a los grupos de desplazados y establecer una casilla especial para
ellos “tendrán que acudir a las casillas especiales.”
Y por si todo esto fuera poco, la
violencia ha cobrado nuevas víctimas después de esas declaraciones. La Chapalota, Mazatlán, fue escenario de una nueva tragedia y
del desplazamiento de vecinos que huyen de la violencia. Seguramente el CEE
tendrá que contemplar una casilla más que no podrá abrir el día 7 de julio
próximo.
Después de una amplia y documentada
recomendación sobre el tema de los desplazados que la Comisión de Defensa de
los Derechos Humanos en Sinaloa puso en manos del Gobernador Mario López Valdéz y del Congreso del Estado, y que no se atendió, la
vida nos pone de nuevo frente a un tema que se quiso eludir, luego de que
nuestro órgano electoral nos dice que no puede abrir casillas donde la
situación violenta y ausencia de habitantes
no lo permite.
Primero se negó la existencia del fenómeno
de los desplazados, después se aceptó y se aseguró que no eran tantos;
recientemente se afirmó que eran atendidos con despensas y que
el 60% habían regresado a sus comunidades. Extraoficialmente sabemos de al
menos nueve personas que perdieron la vida al querer regresar a su tierra. La
autoridad calla ante ello y aún no comienza a documentar la diáspora de los
desplazamientos. ¿Qué más hay que esperar para que ello empiece a tomar cuerpo?
¿Sabrá la autoridad que en muchas de las secciones donde se abrirán casillas un
porcentaje importante de electores ya no
viven en ellas porque también son desplazados?
Es preocupante saber que miles de
electores no podrán ejercer su derecho al sufragio por los motivos señalados, y
más preocupante es enterarnos de que lo que se hace desde la autoridad para
contrarrestar estos problemas no tiene trenza ni molote. Vale.
Con la partida de Luis Tomás Cervantes
Cabeza de Vaca el 68 pierde a uno de sus más valiosos activistas y nosotros una
correa de transmisión entre dos generaciones en lucha.